60 días como todos los demás.
Sé que en realidad debería escribir y no debería dejar pasar tanto tiempo. Pero la verdad es que mi vida es lo menos emocionante que puede haber.
O por lo menos así me parece.
Quizás ahora tan solo veo la vida correr al lado mío, y no hago mas que bostezar y cuestionarme cosas que nadie mas se cuestiona. Quizás estoy perdido en el tiempo y trato de buscar en el pasado mi refugio. Quizás la vida ha ido perdiendo su sentido, quizás es el destino, quizás es mi error, quizás no lo es, quizás estoy perdido en un pozo, y me voy ahogando, quizas estoy encerrado en una pieza sin puerta y a oscuras, quizás no tengo adonde ir, quizás soy yo.
O quizás el que esté mal no soy yo.
Ahí esta el asunto, soy yo o son ustedes, me miro, y claramente no soy alguien muy feliz.
Claramente NO soy feliz.
Pero muchas veces me he preguntado que sería de mi si fuera como todos, si disfrutara viendo sufrir al otro, si disfrutara pasar por encima de los demás, si viviera pendiente de las presiones sociales, si viviera dependiendo de la opinión de algunos sin-opinión, si me acomodara al mundo de la misma manera en que los adultos y todos aquellos sin-voz lo hacen.
Lo mas seguro es que sería feliz.
Pero...feliz?.
O sea, ¿De que felicidad hablamos?, de una felicidad falsa, triste y superflua. Y ahí está el dilema; ser triste pero real, o ser feliz y falso. Quizás el problema soy yo, yo y mi terquedad que tiene suaves tonos masoquistas.
Si, masoquistas.
Masoquistas porque dentro de mi (dentro, no significa escondido) soy alguien que disfruta el sufrir, es bastante idiota, pero me siento distinto sufriendo, en cierto modo mantiene a flote mi poca autoestima.
En realidad no me siento distinto por el hecho de sufrir, sino que es por el hecho de tener una visión distinta de las cosas.
y bueno, soy distinto.
Tristemente distinto.
